jueves, 31 de agosto de 2023

DE LO QUE NO SE PUEDE HABLAR HAY QUE CALLAR. POESÍA Y MÍSTICA.

Ludwig Wittgenstein
RESUMEN. Reflexiona esta entrada, a partir de la conocida proposición final del Tractatus lógico-philosophicus de Wittgenstein, y que dice "de lo que no se puede hablar hay que callar", de la relación entre la poesía y la mística, del lenguaje poético como ese lenguaje que más allá del lenguaje convencional, filosófico o científico, intenta acercarse al misterio, a lo incognoscible, a lo inexpresable. El lenguaje poético es una aproximación que pretende todavía hablar de lo que no se puede hablar. Es el intento de aproximar el asombro que el poeta o el místico experimentan ante el misterio en un diálogo, como nos muestra María Zambrano, entre la Unidad y la Diversidad.. Y, sin embargo, es el lenguaje poético el que más se aproxima al callar de Wittgenstein, un callar que tiene más que ver con el silencio. Es un lenguaje hecho de unas palabras en forma de versos que nos invitan no exactamente a callar, sino a escuchar en silencio y al silencio.


I. INTRODUCCIÓN. DE LO QUE NO SE PUEDE HABLAR HAY QUE CALLAR. [1]

Esta conocida frase cierra el Tractatus Logico-Philosophicus escrito por Ludwig Wittgenstein en las trincheras durante la Primera Guerra Mundial, mientras servía como teniente del ejército austro-húngaro. ¿Qué quiere decirnos con ella? ¿Qué es esto de lo que no se puede hablar y por lo que, por consiguiente, hay que callar? El final del Tractatus siempre me ha parecido fascinante, sobre todo cuando antes de cerrar su obra con esta proposición nos dice cosas que continuamente la contradicen para concluir que por eso no se puede hablar de ello. De hecho, algunas de sus proposiciones muy bien podrían afirmarlas un místico. Por ejemplo, nos dice en una de ellas: "Lo inexpresable, ciertamente, existe. Se muestra, es lo místico." (6.522) No recuerda los versos de Lao Tsé cuando dice "Profundo/ parece existir, y al mismo tiempo no existir". O en relación con la pregunta de Leibniz sobre el por qué hay algo en lugar de nada, la proposición que nos dice: "No cómo sea el mundo es lo místico sino que sea." (6.44) Y con ello Wittgenstein ya nos ubica en su percepción de lo místico, es decir, en la existencia del mundo que es concebida como resultado de dos aspectos, la del mundo observado y la del observador, la del mundo, el cosmos que incluye el fenómeno de la vida, y dentro de él el sujeto que es capaz de darse cuenta de la existencia de sí mismo y del cosmos.

II. LOS LÍMITES DEL LENGUAJE.

Pero el tema es que Wittgenstein, como muchos místicos, considera que el lenguaje es insuficiente para dar cuenta de esa cuestión. Porque el místico no se piensa, se siente. Y esto es lo que el filósofo austríaco nos quiere decir cuando en otra proposición nos dice: "La visión del mundo sub specie aeterni [2] es su visión como-un-todo-limitado. El sentimiento del mundo como todo limitado es lo místico." (6.45) Si dividimos esta proposición en dos la entenderemos mejor:

- La visión del mundo sub specie aeterni es su visión como-un-todo-limitado.

Es decir, la visión del mundo que va más allá de nuestra cotidianidad para, elevándose por encima de ella, obtener una nueva visión, en este caso, la visión de un mundo como-un-todo-limitado, o sea, un mundo que no puede alterarse, lo eterno, un mundo que se manifiesta bajo la sensación que se tiene cuando, por ejemplo, se contempla un panorama desde las alturas, desde una perspectiva cósmica. Es algo que también tiene que ver con el sentimiento de criatura de Rudolf Otto [3], un punto de vista que, de repente, nos ofrece una especie de re-encantamiento y fascinación del mundo, o volviendo a Jung: "Es importante que tengamos un secreto y el presentimiento de algo incognoscible [...] El hombre debe percibir que vive en un mundo que en cierto sentido es enigmático." [4]

- El sentimiento del mundo como todo limitado es lo místico. 

Es decir, y volviendo a algo desarrollado en mi reflexión dedicada en este mismo blog a La mirada de Caeiro-Pessoa [5] es que el místico no capta pensando, el místico capta sintiendo. No corresponde su experiencia al pensamiento sino al sentimiento. Por eso, y paradójicamente, pese a esta proposición de la que "de lo que no se puede hablar hay que callar", de eso de lo que hay que callar siempre se ha hablado, y mucho.

Y ahora podemos preguntarnos por qué se ha hablado de ello y se habla tanto. Volvemos de nuevo a la proposición "Lo inexpresable, ciertamente, existe. Se muestra, es lo místico." Creo que ella nos da la respuesta al porqué se ha hablado y se habla - yo mismo ahora estoy hablando de ello - y se hablará. La proposición nos dice que lo inexpresable está inexpresablemente manifestado en el mundo. Se muestra, pero no se capta, o, dicho de otra forma, no lo captamos con la mirada convencional que implica un lenguaje convencional, tampoco con la mirada de la filosofía o la ciencia y su lenguaje, que como dice Jung de esta última, desencantó la Naturaleza sin dar ningún tipo de ritual de paso. Y para captarlo necesitamos esa mirada nueva que nos ofrece una nueva perspectiva, y esa nueva mirada y perspectiva viene acompañada también de su lenguaje, el lenguaje poético. De hecho, la poesía, como la mística, es para muchos indefinible... ¿De qué habla la poesía sino de lo inexpresable? Escribí en una poesía unos versos que hablan de ello.

                                                        La meva poesia s'escriu mentre giro i giro,

                                                        donant voltes al Misteri de l'Existència

                                                        com la Lluna gira el voltant de la Terra,

                                                        o la Terra el voltant del Sol, sota l'influx

                                                        de la força de la gravetat. Així dono voltes jo,

                                                        sense fer-me preguntes ni buscar respostes,

                                                        girant sota la gravetat de l'existència,

                                                        emetent versos com a perles que la infinitud

                                                        modela sobre l'ínfim gra de sorra que soc. [6]


                                                        (Mi poesía se escribe mientras giro y giro,

                                                        dando vueltas al Misterio de la Existencia

                                                        como la Luna gira alrededor de la Tierra,

                                                        o la Tierra alrededor del Sol, bajo el influjo

                                                        de la fuerza de la gravedad. Así doy vueltas yo,

                                                        sin hacerme preguntas ni buscar respuestas,

                                                        girando bajo la gravedad de la existencia,

                                                        emitiendo versos como perlas que la infinitud

                                                        moldea sobre el ínfimo grano de arena que soy.)


Juan Ramón Jiménez
Ya desde hace un tiempo me doy cuenta de que mi poesía no es más que eso, una "emisión" de versos y poesías que se escriben bajo el influjo de la existencia y mi fascinación ante ella. Sé que busco expresar, y sobre todo expresarme, desde lo que capto muy tenuemente. Mi poesía, como, en general, la poesía a la que me refiero, se escribe bordeando, como dice Wittgenstein, lo inexpresable, pero que se muestra, que existe, y que sólo puedo sentirlo, pero que no puedo entenderlo ni lo puedo razonar, que no le puedo dar forma ni lugar. Es también paradójico cuando Wittgenstein nos dice en otra proposición: "La solución del enigma de la vida en el espacio y el tiempo reside fuera del espacio y el tiempo." (6.4312) La relación con lo incognoscible, con lo inexpresable, es algo, como diría Jung, en lo que “se está siempre cerca y demasiado lejos. Sólo allí donde se guarda silencio uno puede quedarse en un término medio." [7] Se está cerca porque se siente, y se está lejos porque no se lo puede pensar. Por eso la poesía que habla de ello -como las otras manifestaciones artísticas - es un lenguaje que sólo pretende dar testimonio de cómo el poeta capta esa presencia paradójicamente no presente. Sabemos de ella por la perturbación que nos causa en nuestra alma, y siguiendo a Wittgenstein, cuando somos capaces de tomar una perspectiva diferente en la forma de mirar el mundo, un mirar que podemos llamar desde una perspectiva cósmica, esa mirada que nos han mostrado Hölderlin, Walt Whitman, Juan Ramón Jiménez Caeiro-Pessoa o Goethe, somos impelidos a hablar y no a callar, aunque es un hablar distinto, un hablar que no es habladuría, que no pretende demostrar nada ni busca razones, un hablar que pone palabras, humildes palabras, al silencio en el que se manifiesta el sentimiento.

III. UNIDAD Y DIVERSIDAD. 

María Zambrano
Una de las cosas que más me gusta de la poesía es que pone de relieve esta presencia que algunos llaman Unidad, otros la gran conexión, en la diversidad de las cosas, de las manifestaciones que se dan en el mundo. María Zambrano lo dice en su brillante ensayo de Filosofía y poesía, cuando manifiesta que mientras la filosofía se arranca de la admiración y el asombrarse de la heterogeneidad del mundo para lanzarse en busca de una Unidad que nos evade su presencia, el poeta persigue "la multiplicidad desdeñada, la despreciada heterogeneidad. El poeta enamorado de las cosas se aferra a ellas, a cada una de ellas y las sigue en el laberinto del tiempo, del cambio, sin poder renunciar a nada: ni a una criatura ni a un instante de esa criatura, ni a una partícula de la atmósfera que le rodea, ni a un matiz de la sombra que arroja, ni del perfume que se expande, ni del fantasma que ya en ausencia suscita." [8] Añade entonces la cuestión: “¿es que acaso al poeta no le importa la unidad?“[9] -se pregunta el filósofo-. A lo que nosotros podemos responder con otra pregunta: ¿Por qué la unidad debe escindirse de la diversidad? ¿Por qué la unidad no puede manifestarse con la diversidad? María Zambrano responde a la pregunta del filósofo matizando que el apego del poeta a las cosas no es tal apego. "La poesía tiene también su vuelo, tiene su unidad, su trasmundo."[10] Y, curiosamente vuelve a hablarnos del cambio de mirada, del alejamiento que permite ver las cosas desde otra perspectiva. Y así nos vuelve a decir: "Toda palabra requiere un alejamiento de la realidad a la que se refiere; toda palabra es también una liberación de quien la dice. Quien habla aunque sea de las apariencias [...] aunque sea de la más abigarrada multiplicidad, ya ha llegado a una especie de unidad, ya que embebido en el puro susto, preso de lo que cambia y fluye, no llegaría a decir nada, aunque ese decir sea un cantar."[11] Volvemos al tema del alejamiento de la realidad, del cambio de mirada, de perspectiva, y que manifiesto en unos versos que escribí y que decían:

                Cal elevar-se molt

                per fer-se petit

                i contemplar el gran. [12]


                                                                           (Hay que elevarse mucho

                                                                           para hacerse pequeño

                                                                           y contemplar lo grande.)


Pero para el poeta también son ciertas estos que escribí en la misma poesía:


                Cal decréixer molt

                per fer-se gran

                i contemplar el petit. [13]


                                                                           (Hay que decrecer mucho

                                                                           para hacerse grande

                                                                           y contemplar lo pequeño.)


El cambio de mirada, el cambio de perspectiva, es una manera diferente de ver, una manera en la que el poeta mira y ve las cosas sintiendo la presencia en el todo en lo diverso, en lo grande y lo pequeño... En unos versos de Juan Ramón Jiménez:

            Tu, esencia, eres conciencia; mi conciencia

            y la de otro, la de todos,

            con la forma de suma de conciencia;

            que la esencia es lo máximo,

            es la forma suprema conseguible,

            y tu esencia está en mí, como mi forma.[14]


IV. SOBRE LA POESÍA, EL CALLAR Y EL SILENCIO.

Por último, y quizá paradójicamente, indicar que la poesía, o al menos la poesía a la que aquí hago referencia, se relaciona con la proposición de Wittgenstein en el sentido de que ambas nos parecen relacionar el callar con el silencio, o como decía en la introducción de mi libro Poesía callada:

 

Hay una música y una poesía que quiere aproximarse a ese silencio que se relaciona con el verbo callar, un silencio en el que callar nos dispone a escuchar. No olvidemos que la etimología de silencio, del latín sillentium, significa estar callado. Y que escuchar, del latín auscultare, significa poner la oreja y, según algunas versiones, inclinarse para poner la oreja. Por tanto, la música o la poesía callada es la música o la poesía que llega de estar callado y de inclinarse para poner la oreja. Y esta inclinación me parece fundamental, puesto que comporta una actitud de humildad: me dispongo a escuchar sin saber exactamente si hay algo que escuchar.

 

Este acto de callar y escuchar es en soledad, y de ahí la soledad sonora, porque callado, inclinado con la oreja puesta y escuchando, como un radiotelescopio enfocado a la inmensidad del Universo, se reciben, de vez en cuando, impresiones que interiorizadas y reflejadas en el alma llevan a una intuición de sonidos o de palabras por las que se manifiesta el misterio, aunque de forma siempre huidiza.[ 15]


paraula que sempre fuges,

que serpentejant te m’escorres

deixant-me en el silenci del teu so,

paraula quieta

que de significats s’amaga,

paraula callada.

 

paraula fugissera

que no arribant ja te’n vas,

paraula refugiada en la nit,

ombra, ombra esquiva,

només un somni de paraula. [16]


(palabra que siempre huyes,

que serpenteante te me escurres

dejándome en el silencio de tu son,

palabra quieta

que de significados se esconde,

palabra callada.


palabra huidiza

que no llegando ya te vas,

palabra refugiada en la noche,

sombra, sombra esquiva,

solo un sueño de palabra.)



NOTAS.


[1] Wittgenstein, Ludwig. Tractatus Logico-philophicus. Alianza Editorial. Todas les preposiciones citadas están tomadas de esta versión traducida por Jacobo Muñoz e Isidoro Reguera.

[2] Concepto introducido por el filósofo Baruch de Spinoza, y que puede definirse como una manera de contemplar, pensar y sentir desde lo que se llama una perspectiva cósmica, donde lo inabordable y lo inexplicable sí puede ser intuido.

[3] Otto, Rudolf. Lo santo. Lo racional e irracional en la idea de Dios. Religión y mitología. Alianza Editorial.

[4] Jung, C. G. Recuerdos, sueños, pensamientos. Editorial Seix Barral, pàg.

[5] Cardona, Jaume. Alberto Caeiro (Fernando Pessoa): la profundidad de lo sencillo. Blog de Arte y Psicología: http://www.arteypsicologiajc.com/2015/08/alberto-caeiro-fernando-pessoa-la.html

[6] Cardona, Jaume. Fragmento del poema Infimitat (Infimidad).

[7] Ver nota 4, pág.

[8] Zambrano, María. Filosofía i poesía. FCE (Fondo de Cultura Económico), pág. 19

[9] Ver nota 8, pág. 19

[10] Ver nota 8, pág. 20

[11] Ver nota 8, pág. 20

[12] Fragmento de mi poema De la esquerda i el seu buit (De la grieta y su vacío).

[13] Ver nota 12.

[14] Jiménez, Juan Ramon. La trasparencia dios la trasparencia. De Dios deseado y deseante.

[15] Cardona, Jaume. Poesia Callada. Autoedición, pàg. IX de la introducción.

[16] Ver nota 15, pàg. 4